El duende

4 04 2006

Parecía que estaba dormido. Hacía mucho que no lo sentía.

Se alojó en mi interior  hace mucho tiempo, creo que llegó cogido de la mano con la razón, pero por algún motivo se pelearon y se fue cada uno para un sitio.

Uno al estómago, la otra a la cabeza.

Uno a los suburbios, y la otra al centro regidor.

Uno un dormilón, la otra siempre cansada.

La cosa es que, aunque cansada, la razón tiene sus motivos para emborracharse de pena de vez en cuando, y claro, el duende, aunque distante, siempre la vigila. Y siempre acaba enterándose de qué le va pasando a su antigua compañera.

Es en esos momentos en los que se despierta y empieza a corretear por el poco espacio que dispone, dejando mi alma moribunda.

Lo malo es que cuando se siente que uno está muerto por dentro, lo de fuera suele dar más o menos igual.


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2 responses

5 04 2006
edinne

No puedes sentirte muerto por dentro teniendo tanta vida ahí, un duende, la razón y prometiste tener también un cachito de mí hay dentro ahora que estoy tan lejos.

6 04 2006
Vio

Cierto, tengo el cachito todavia por aquí, lo había perdido de vista. Pero aquí esta, jeje.
Gracias

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