Despertar (II)

28 02 2006

Siguió tirado en la cama durante varios días, sólo le estaba permitido levantarse para ir al baño y para sentarse en el sillón. Bueno, por lo menos podía moverse un poco.

Solían almorzar los dos juntos, al lado de la ventana, junto a las vistas que proporcionaba la habitación al jardín del hospital, se contaban cómo había ido el día. Teniendo en cuenta que aquél reino estaba en guerra, ella le decía lo que estaba intentando hacer para detenerla.

Eran técnicas inteligentes, pero se parecían demasiado a ejemplos de libro. Él siempre le decía que en su experiencia había que arriesgarse un poco, ya que los libros que su equipo podía tener para estos casos, también los tendrían los equipos de los reinos en guerra. Sin embargo ella le replicaba diciendo, que esa forma de actuar ante tales contingencias le había valido a su pueblo para mantener la neutralidad durante mucho tiempo.

Él estaba de acuerdo en todo lo que decía, al fin y al cabo era ella la reina y él un simple comerciante que no tenía ni idea de política ni de enfrentamientos armados, así que confió en el buen hacer de ella, ya que se sabía lo que se hacia. Se lo demostraba en cada paso que se tomaba. Y parecía que las cosas no iban del todo mal.

No, por supuesto que no, al cabo de una semana ya le dieron el alta y regresó al motel en el que se hospedaba.

Durante el camino de vuelta vio cómo la gente había rehecho todo. Se seguían viendo los destrozos que había producido el bombardeo de hacía unas semanas. La gente se había acostumbrado, y en la expresión de sus caras se veía que sabían que todo volvería pronto a la normalidad.

A parte de esto, la única diferencia que había con respecto a los paseos que había dado antes de la guerra por aquellas callejuelas eran los soldados que se veían aquí y allí.Se cruzó con el músico del tercero y se pararon a hablar un rato sobre todo lo que había pasado. Y bueno, parece que el nuevo disco que estaba grabando no iba a estar mal. Todos saben que con estas cosas la inspiración viene pisando fuerte y a los artistas nunca les viene mal.

Músico: Si, te observé saliendo como una exhalación del motel, y bueno, voy a serte sincero, hay una canción sobre ti. No puedo olvidar la cara que tenías. Alguna tarde si te parece podemos tomar algo y si te hace la escuchamos.

Comerciante: Estupendo, me alegra ver que todo parece volver a la normalidad. Ya nos veremos.

Entró en la habitación y él no lo esperaba pero cuando entró en la habitación se dio cuenta de que la había echado de menos. Una especie de melancolía mezclada con alivio, pero agitado, no revuelto.


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