Bueno, ya se me acaba lo bueno. El lunes ya empezaremos con la “amada” rutina y seguir viviendo.
He estado dos semanas en un chalet alquilado con mis suegros y cuñada disfrutando de piscina, barbacoas, noches estrelladas y tiempo libre para descargar tensiones acumuladas y recargar pilas.
El lugar elegido este año ha sido Amensilla. Pueblo de un compañero y antiguo jefe.
Os dejo un pequeño publi-reportaje con fotillos de algo:
El individuo enjaulado se llama Oxi y es la penúltima adopción de mi pequeña familia. La última adopción ha sido la guitarra que aún véis en la cuna. Una Ibanez muy chula.
Pues ala, con Dios.











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