Erase una vez un reino(III)

20 12 2005

Bueno, tras un análisis y test unitarios, todo comerciante que se precie, se habrá dado cuenta de que el algoritmo es más ineficiente que Espinete en una tienda de globos. Así que no vamos a comentarlo.

Así que continuando donde lo dejamos.

Con nuestro querido amigo comerciante, con una mercancía que entregar, fueron pasando los días y seguía intentando vender lo que llevaba.
No sabía cómo pero esta reina no era una reina común. Él no conocía apenas nada de historia de este país. Se sabía que estaba ahí porque lo había estudiado en la escuela y, aunque no era una ruta habitual, alguna que otra vez había pasado por ahí. Nunca se encontró con nadie en los senderos por los que deambulaba y siempre dejaba lejos aquella ciudad a la que no prestaba mucha atención por su reducido tamaño.

Por tanto, antes de cada audiencia con esta reina siempre estaba algo nervioso, ya que de lo único que esperaba dialogar era sobre los tratados comerciales. Sin embargo, en la definición de comerciante, se encierra la palabra interés. Y por no defraudar a dicha definición, él empezó a mostrarlo, el interés.

Interés primero por los anhelos de la reina, sólo para saber qué ofrecer y qué no. Lo único que consiguió fué un curioso acercamiento a la forma de vida de un comerciante.Y es que sin saber el cómo ni el porqué esta monarca le reveló que ella había estado durante un tiempo en la academia de comercio.

Según ella, le gustaba mucho aquella forma de vida, pero debido a un golpe inesperado del destino, tras un tiempo oscuro en este reino, pasó a ser la siguiente en la linea de sucesión al trono del país.
De esta forma, nuestro comerciante, sabía un poco a qué atenerse al tratar con ella. Y ya podía entrever un poco lo que vendría en cada reunión y cómo llevar el hilo de las siguientes conversaciones que se fuesen a tener.

Por lo menos, ya podía dormir un poco más tranquilo.





Erase una vez un reino(II)

18 12 2005

La noche fue larga.

Nuestro protagonista navegó largo y tendido sobre las cosas que había hecho y dejado de hacer en su vida.
Empezó por su primer recuerdo.

Él tenía cuatro años, lo estaba celebrando en casa de su abuela materna. Y vió cruzar por la puerta de la casa a su abuelo, también materno, quien llevaba en el sepulcro dos años.
Parece curioso, pero ese es el primer recuerdo.

Pasó deprisa por la etapa del colegio, recordándola con añoranza y un olor a donuts de azucar que, aún no sabe porqué, impregnaba el aire de aquellos años. Y todavía hoy día, cuando degusta esos manjares se acuerda de esa época.

En el instituto se paró un poco más. El primer cigarro, la primera salida, la primera y última pelea, las tonterías  y desdichas que derrumbaban su mundo. Nunca llegó a entender porqué siempre amanecía al día siguiente. Curioso capricho de los astros ese de  seguir girando por muy crudo que le fuese al centro del universo, luego se enteró cómo funcionaba la gravedad y seguidamente conoció las leyes de la gravitación universal. -¡Esa gran hija de perra!- Se decía cada vez que se ponía el pijama.

La televisión comió el poco cerebro que podía tener. A decir verdad, de todas las cosas que ha perdido nuestro amigo, lo que menos hecha de menos es ese órgano vital. (Lo siento, tenía que soltarlo.)

Luego el primer beso, la primera novia, la primera vez…

Tuvo que empezar a coger las riendas de su vida, y su primer paso fue decidir a los 17 años de existencia, qué hacer con el resto de sus días.

¡Ver mundo, visitar todos los planetas que pueda!

Así que de cabeza a la academia de comercio.

Apenas se había aclimatado al cambio. Cuando de repente, esa chica con la que compartió más de un año de su existencia, decidió que él ya no era la persona de la que se enamoró. Adios.

Desde entonces, la academia fué su hogar. Una academia que parecía que sólo era para chicos, ya que no se veía mujer alguna, algo absurdo ya que la igualdad de sexos es algo que se superó hacía décadas.

Bueno, la cosa es que las chicas brillaban, literalmente, por su ausencia.

!Qué recuerdos¡ La de amigos que había hecho, y amigas… Un compañero, Ethan Crow, le dijo un dia: “Tio, no se porqué, pero Dios te ha regalado un don para con las mujeres. No se si te has dado cuenta, pero ¿te has fijado en que cada vez que conoces a una chica, te conviertes en alcalde de la zona de los amigos?”

Era cierto, tras pensarlo un poco, se dió cuenta.

Estuvo el resto de la noche dándole vueltas a ese don. Y es que otro compañero le dijo en su dia:
“Mira, a las mujeres les gusta tenerlo todo controlado. Y cuando salen con un amigo saben que no va a pasar nada, es decir, no va a haber ninguna encerrona ni nada. Así que hazte su amigo, habla con ella, comportate como tu eres, y si se enamora, pues .., alcaldesa = new NoviaToEnteraPaTi();, Pero recuerda se tu mismo”.

La conclusión despues de una noche sin dormir fué:

using Dones;

private class HowToGetANovia()
{
 
 private Amiga am;
 private Persona yo;
 void Main()
 {
  
 
  while(!am.Alcalde(yo) && am.SoloAmigo(yo))
  {

   yo.mismo();

   if(am.isTriste())
   {
    yo.escucha();
    yo.interesadoPorSusProblemas();
    if(am.pideConsejo())
    {
     yo.aconseja();
     while(!am.problemaResuelto())
     {
      yo.escucha();
      yo.aconseja();
     } 
    }
   }
   else
   {
    yo.cuentoAlgunChiste();
    yo.habla();    
   } 
  }

 }

}

 

Continuara…





Erase una vez un reino. (I)

15 12 2005

Muy pequeño, justo en el límite entre la locura y la razón. Sumido en crisis permantentes, ya que sus vecinos siempre se lo disputaban. Tiraban de él, políticamente hablando, como si fuese una mosca que hubiere caído en una telaraña compartida.

Era el reino más débil de todo su entorno. Dependía completamente de sus compañeros de mapa. Este reino no encerraba en sus fronteras grandes tesoros, ni paraísos fiscales. Sólo era una posición estratégica para sus vecinos.

No he comentado que sus adyacentes eran los reinos más poderosos de la telaraña terrenal. Y debido a esto no se llevaban muy bien. Uno quería entrar en el otro y viceversa. Muchos hombres perecieron a lo largo de la historia de ese mundo “gracias” a los enfrentamientos producidos por la codicia de sus gobernantes.

Incluso informativamente, nuestro reino protagonista, era la única víctima de unos intereses fraudulentos para unos e inteligentes para otros.

Como en tantas otras historias de la misma ralea que esta, los inocentes que no llegaban a entender el porqué de todas estas cosas, vivían sólo porque sus madres le dieron a luz.

Hacía tiempo, un hombre y una mujer, cada uno de un país, tuvieron un hijo.
Según las leyes de la genética y la gracia de Dios, este hijo se quedó con lo mejor de sus padres.

Pasado el tiempo, este hijo se convirtió en hombre. Debido a su trabajo, debía viajar de un país a otro, en un herrante caminar y devenir por caminos valdíos, destrozados por la “guerra” encuvierta que manteían sus países natales.

Una vez, este hombre se encontraba tan cansado que decidió parar en el reino frontera, como se le conocia entre la plebe.

Se sorprendió al saber que su gobernante era una mujer. Debido a su naturaleza investigadora y a su profesión de comerciante, pensó que sería interesante entablar relaciones comerciales para su prosperidad económica.

Tras sobronar a unos cuantos nobles, pudo concertar una audiencia con la reina.

Él no sabía que iba a ser su final.

El dia de la cita, le llevaron al despacho de audiencias. Era un lugar simple, sin adornos barrocos. Un lugar para que los visitantes se olvidasen de la condición monárquica de su interlocutora.

Ella siempre lo había querido así. Se sentía como una más. Y así se habría seguido siendo, si no hubiese concedido aquella audiencia a aquel pobre hombre desvalido, sin defensas de ninguna clase.

Nuestro amigo, ni pudo ni quiso engañar a SU nueva monarca.
Primer error,no estuvo bien, este hombre la “cagó” desde el primer momento. Mirarla a los ojos, a una reina, mientras le ponía nombres a los dos hijos, al perro y al canario, fue un craso error, pero no el peor.
Ella, quizás se sintió abrumada.

Y es que tampoco he dicho que hay personas con cierta “capacidad” para leer emociones en los rostros, y casualidades de la vida, esta reina la poseía. Por muy curtido que estuviese nuestro amigo en las artes comerciales, no podía ocultarlo.

Lo mejor llegó cuando empezaron a hablar.

Ella supo guardar las distancias, él no.
Ella supo ocultar ciertas cosas, él no.
Él decía cosas sin sentido, ella no.

No llegaron a nada tras esta primera audiencia. Si existiese una forma de analizar conversaciones y extraer lo que realmente se quiere decir, el resultado hubiese sido:

El:  Eres tu.
Ella:  (Nota del autor: Algún dia pondré lo que quiso decir, pero por ahora no lo sé).

Tras esta primera audiencia, él se quedó recordando cada gesto, cada mirada, cada palabra…
Desgraciadamente esto no era bueno. A más recordaba, más pensaba, y se fue dando cuenta de ciertas tonterías que dijo, que no le dejaron dormir.

Continuará ….