Bueno, tiempo ha que no escribo. Ya sabéis, el trabajo, la novia, la Universidad, la parroquia, traducir el blog de Scott Guthrie … quizás son escusas que busco, pero bueno. De vez en cuando algo escribo. Y hoy pues nada, tampoco es que haya mucha inspiración ni tiempo, tengo un exámen el miércoles y hay que estudiar…
Pero a lo que vamos, si nos dejan. Los transportistas… cierto es que el mundo no va bien, cierto que las cosas están caras. Pero, habiendo cosas caras, siendo de Sevilla … hay cosas que no me entran en la cabeza. Es una pena que pasen cosas como las que estamos viviendo, pero alguien dijo una vez, y se seguirá repitiendo: tenemos lo que nos merecemos.
¿Como es posible que suban los precios de productos básicos como la leche y no se mosquee nadie? Entiendo mosquear como: manifestarse y expresar la incomodidad del pueblo. Hace poco más de 20 años pasa esto, y está toda España en la calle. Y hoy día todos en nuestras casas con el aire acondicionado, viendo la tele, pensando: “Ya pasará”. Eso si, si a mi equipo lo van a descender a segunda por no pagar noseque cuota, corto todas las calles, carreteras, caminos, via pecuaria y todo lo que se pueda cortar (lo digo por el Sevilla C.F., ¿ya lo habéis olvidado?)
Me gustaría dejar de escribir en este blog sobre las cosas que me indignan de esta sociedad, pero el mundo sigue su ritmo y pasa de mi, de Dios, del Amor, y de todo el mundo. Se (Nos) deja llevar por el dinero, el poder y la gloria, cuando esas cosas no nos van a servir para ser felices. Lo sabemos, lo sabían los antiguos.
A cada minuto repito la frase: “Padre, perdónanos, porque no sabemos lo que hacemos.”
Siento tu indignación tanto como la mía, he terminado en este blog buscando otra cosa pero he leido tu escrito y, me pregunto, cuánto pero cuánto han cambiado las cosas en tan sólo 6 meses. Ya nadie se preocupa por el precio de la leche, menos aún del transporte o la gasolina. Era tal la efervescencia en la que vivíamos, con precios y economías irreales que no se ajustaban a la realidad económica, que mira lo que está pasando y no sabemos en qué tipo de agujero vamos a terminar. Pero parece que va a ser un agujero. Negro. Muy negro.