Decidió no gastar tontamente el dinero. Asà que en vez de ir al local por vigésima vez para buscarse en un espejo sucio, compró una botella de licor y ensució el espejo de su habitación.
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Cuando llegó a aquel paÃs, lo hizo solo, pensando para sus adentros y lamiéndose los zarpazos cosidos de su alma. Se estaba bien en su propio mundo y en su soledad. Las jovencitas que encontraba en los tugurios de mala muerte no eran más que parches y remiendos, un bálsamo suave, que calmaban sus heridas sólo unas horas más.
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Y ahora estaba allÃ, con su memoria nadando en media botella de zumo de algo. No sabÃa lo que era, pero no estaba mal, además le hacÃa evadirse de aquellas cuatro paredes, a las que habÃa llegado a amar, sin hacer un gasto excesivo. ¿Qué más podÃa pedir?
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No sabÃa cómo pero poco le importaba ya el pacto de comercio que podÃa establecer entre aquel paÃs y su empresa. Su majestad, durante aquellas recepciones, rompió a punta de lanza sus defensas. Hincó las uñas en su corazón, y él no tuvo valor de luchar por sus huesos, dejando patente, desde el primer dÃa su fragilidad.
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No habÃa servido de nada que saliera huyendo trabajando en los papeles y el pacto, muchas vueltas de tuerca, ya no sabÃa cuantas iban. Y por eso su memoria se hundÃa y tenÃa más sentido reÃr y llorar.
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Asà llegó a la siguiente recepción, no sabÃa que decir. Ella sÃ, tenÃa un gran equipo que la aconsejaba: “Déjale creer que merece la pena, pensar que a menudo alguien como él, pueda caminar como un hombre cualquiera, dueño de sus pasos y su direcciónâ€?.
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Y asà pasó el dÃa, él con la mirada perdida centrada en ella, y ella con la mirada distraÃda, ¿pensando en él?
En el capÃtulo 7 me has desmontado a mi héroe…
“Se estaba bien en su propio mundo y en su soledad. Las jovencitas que encontraba en los tugurios de mala muerte no eran más que parches y remiendos, un bálsamo suave, que calmaban sus heridas sólo unas horas más.”
¡Mi comerciante favorito va de putas! Dios…
Si tienes huevos dime también que los reyes magos son los padres…
Dormitas sobre las lacerantes heridas de un pasado que deberÃas olvidar, mentir, enjugar en lagrimas vacias.
Dormitas los pensamientos correctos, despiertas los innecesarios.
Dormitas de verdades a medias y con el valor de Argonautas desposeidos de toda armadura arrojas la verdad única, que sólo los insomnes de espÃritu pueden ver y llegar a tocar.
Que conste que sólo es el comerciante el que se va de putillas.
De todas formas piensa un poco, un tipo que va solo a todas partes, desde hace mucho tiempo, es normal, que por las caracteristicas de ese trabajo, aproveche de vez en cuando …
A mi también me preocupa este comerciante, ¿pero qué le voy a hacer? La historia es asÃ.
Y gracias querido amigo Ethan, tus palabras son únicas y tus consejos acertados como demuestras en la práctica.
Todo llevamos un pequeño comerciante dentro…
Y recordad… quien no apuesta, no gana.